XL QUINIENTOS AÑOS DESPUÉS

 

La tundra boreal conserva justa bajo la superficie de la tierra un sustrato congelado llamado permafrost. Este sustrato tiene una altísima concentración de metano, el cual cuando está en estado gaseoso se libera a la atmósfera generando un efecto invernadero 20 veces mayor de lo que el dióxido de carbono produce.

 

La enorme población humana del planeta fue llevada a un estilo de vida que hizo imparable el aumento de la temperatura, pese a los esfuerzos de instituciones internacionales y locales conscientes del peligro. Se esperaba que el ascenso de la temperatura fuera lento y gradual.

 

Pero algo inesperado ocurrió.

 

El permafrost producto del alza de temperatura inicial, empezó un rápido proceso de descongelamiento, que liberó en no más de dos años mil millones de toneladas de metano a la atmósfera.

Esto desató una cadena de eventos impredecible.

 

En los dos años siguientes la temperatura del planeta subió en 8 grados, lo que significó el rápido derretimiento de los polos, aumento muy rápido del nivel del mar, alteración absoluta del régimen de lluvias, sumado a sequias que ayudaron a desencadenar incendios que nunca se lograron apagar, manteniéndose encendidos por años.

 

Mientras los estados más vulnerables sintieron rápidamente el efecto de estos cambios. El hambre y enfermedades generados por las sequias/inundaciones, que tornaban impracticable la agricultura o la ganadería, cobraba cientos de millones de víctimas.

 

El aumento inesperado en el nivel del mar significó la desaparición de miles de grandes ciudades enclavadas cerca de las costas. Un proceso que ocurrió muy rápido, sin que las autoridades pudieran preparar medidas de contingencia. El mar entró invadiendo los ríos, y los continentes quedaron divididos en islotes separados por pequeños mares. Muchos países de baja altitud simplemente desaparecieron en el mar.

 

Ello generó una migración de población en busca de la supervivencia que obligó a otros estados a establecer cercos para detener la invasión. Esto conllevó a una guerra global por los recursos naturales.

 

El agua dulce se convirtió entonces en el recurso natural más codiciado, pues las lluvias eran escasas y muchas tierras de cultivo habían sido ocupadas por los millones de desplazados a causa de los desastres ambientales.

 

Los estados más fuertes no dudaron en utilizar todo su poder bélico para invadir y dominar aquellas áreas del planeta aún productivas, generándose al cabo de cien años islotes de zonas fuertemente defendidas, especialmente en áreas cercanas a montañas con un curso de agua estable. Cada área era administrada por una familia, regresando la humanidad a una organización de tipo feudal.

 

Pero ser el más poderoso implicaba tener un ejército numeroso, bien alimentado y equipado, así que en la medida en que los recursos en esos islotes desaparecían, se planificaban nuevas campañas para invadir otros islotes mejor proveídos de alimento y agua, produciéndose nuevas guerras por el control de las cuencas.

 

Mientras las grandes potencias iniciaban las guerras del Polo Norte, las cuales sólo acrecentaron la destrucción y el proceso de extinción de la especie humana.

Finalmente, al cabo de 500 años, quedaban sólo unas cuantas áreas habitadas en el planeta, siendo la paz mantenida simplemente por la distancia y los infranqueables límites geográficos que las separaban.

 

Entre ellos quedaban grupos de humanos que luchaban por sobrevivir, que se habían mantenido al margen de las pugnas, aislados en recónditos valles y cavernas, que aprendieron a cultivar el espíritu y reintegrarse a la matriz universal.

 

Y entre ellos era conocida la antigua leyenda.

 

Que muy al sur existía un mundo dónde se había preservado la vida como era hace más de quinientos años.

 

Pero el tiempo se acababa para muchos de ellos, ya que la vida se extinguía, por lo que se hacía preciso un viaje hacia la pureza, un último y desesperado viaje al Sur Profundo.

 

Continuará…

 

 

500 AÑOS DESPUES
CHALTUMAYJOAQUIN IPINZA
00:00 / 03:13

EPÍLOGO

CRÉDITOS

JOAQUÍN IPINZA:

 Composición , arreglos, letras, loops, secuencias, grabación de sonidos naturales. Pianos acústico, sintetizado y sampler, guitarras acústicas, walterín, tambura, ocarinas, moxeño, flautas, flauta bansuri.

Ilustraciones

Filmación y edición de videos

Autor novela "Sur Profundo II, EL Sueño de Juan Sebastián"

Pintura de carátula.

 

OMAR GALINDO

  Ilustraciones 

LORENA MILES

   Voz

PABLO CHÁVEZ:

  Voz

Contrata un concierto privado presencial u on-line aquí F. 56 222344309 ipinzamusic@gmail.com

©2019 by Joaquín Ipinza Músico Multimedial. Proudly created with Wix.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now